Mostrando entradas con la etiqueta Kiowa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kiowa. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de febrero de 2016

Kiowa Buffalo Song

'Kiowa Buffalo Song' (Canción del Búfalo Kiowa), interpretada por Cornel Pewewardy (Comanche y Kiowa. Profesor y Director de Estudios de las Naciones Indígenas en la Universidad Estatal de Portland) y THE ALLIANCE WEST SINGERS (Los Cantantes de la Alianza Occidental).

lunes, 18 de enero de 2016

Niña Kiowa. Fotografía tomada por Jack Mankins y Ed. Irwin alrededor de 1890.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Niños Kiowa

Niños Kiowa. Fotografía tomada por H. P. Robinson en Fort Sill, Territorio Indio de Oklahoma. Año: 1890.

viernes, 28 de agosto de 2015

Kiowa Holandés

Un cautivo blanco konozido komo Boin-edal, Big Blond (Rubio Grande) por los Kiowas.

Lamentablemente, poko se sabe sobre este cautivo blanco, aparte de ke tenía 8 años de edad kuando fue kapturado y adoptado por los indios Kiowas en 1835, año en ke los Kiowas asaltaron todo el kamino hasta la Costa del Golfo de Texas. Su madre y su padre fueron asesinados tres años antes, después de que hubiesen llegado de Alemania.

Boin-edal, permanezió kon los Kiowas durante toda su vida, sin ke los blancos lo supieran, hasta ke fue deskubierto viviendo entre la tribu kuando fue trasladada a la Reserva Kiowa. En 1895, Boin-edal (alias 'Kiowa Holandés') todavía vivía kon los Kiowas.

Fotografía rekogida por la Oficina de Etnología Americana. Autor: anónimo. Fecha: deskonozida.

lunes, 3 de agosto de 2015

Jim Dos Hachas

Ah-Keah-Boat, Jim Two Hatchet (Jim Dos Hachas). Kiowa.
Lo ke sostiene en una mano es un sonajero.
Fotografía tomada por Frank Albert Rinehart en 1898

martes, 21 de octubre de 2014

Nativo Kiowa. Fotografía tomada por William S. Soule, en 1867.

viernes, 10 de octubre de 2014

Unap

Unap, nativo Kiowa. Fecha: alrededor de 1890. Fotógrafo deskonozido.

lunes, 6 de octubre de 2014

Seis niñ@s Kiowa en el kampamento. Fotografía tomada por William E. Irwin, hacia 1899.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Niño Kiowa. Fotografía tomada por C. C. Stotz, alrededor de 1890.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

La novia y el novio

La novia y el novio. Pareja Kiowa en el día de su boda. Fotografía realizada por William E. Irwin, en 1899. Lugar: Chickasha (Oklahoma).

miércoles, 8 de mayo de 2013

Dos guerreros Kiowas a kaballo.
Fotografía realizada por Lenny y Sawyers, en torno a los años 1880 - 1890.

William J. Lenny y William L. Sawyers trabajaban en un estudio de fotografía ubikado en la ziudad de Purcell, en Territorio Indio. Estos dos empresarios fotografiaron las tribus indígenas ke vivían en las Reservas Kiowa-Apache-Comanche (KCA) y en las Reservas de los Wichitas y Caddos, y komerzializaban sus retratos de "indios salvajes" --inkluyendo jefes tribales, guerreros, mujeres y niños-- a los "kuriosos" del este.

viernes, 3 de mayo de 2013

Satanta

 Territorio original de la tribu Kiowa.

Al sur de los Cheyenne, la Nazión Kiowa vivía en tierras ke hoy abarkan parte de Texas, Oklahoma y Kansas.

Kuando en 1820 nazió Satanta o Set'tainte, White Bear (Oso Blanco) los únicos asentamientos de colonos blancos en esa región eran unos pocos puestos del ejército y de traficantes de pieles, muy separados entre sí. El deshabitado territorio de hierba parecía ser infinito y el mundo de los Kiowas era todavía libre y salvaje.

Probablemente, Satanta nació en algún lugar del Canadian River (el río Canadiano o río Colorado como se le conoce en Nuevo México, el mayor de los afluentes del río Arkansas), en las tierras del tradicional campamento de invierno de su pueblo. Era hijo del Jefe Red Tipi (Tipi Rojo) y de una cautiva española.

Como todos los jóvenes Kiowas, Satanta creció sobre el lomo de un caballo. Ya con cinco años tenía su propio póney y antes de cumplir los diez galopaba por la pradera, sujetándose al caballo solamente con las rodillas, para tener las manos libres y poder disparar el arco. Como experto guerrero, fue capaz de lanzar veinticinco flechas seguidas tan rápidamente que un hombre con un mosquetón solamente podía disparar y cargar una sola vez en el mismo tiempo.

Cuando tenía catorce o quince años, cabalgó por vez primera con un grupo de guerreros Kiowas hasta Texas y México, donde atacaron asentamientos. Esos grupos cabalgaban con frecuencia durante meses. Cuando regresaban, traían consigo cientos de caballos y mulas robados y también con frecuencia a niños robados, a los que adoptaban y educaban como miembros de la tribu.

Satanta demostró tales capacidades como jefe guerrero, que un famoso y viejo guerrero, de nombre Caballo Negro, le regaló su escudo. Éste, por una parte, estaba adornado con cintas rojas; por la otra, con cintas amarillas y, sujeta a él, la enorme cabeza de una grulla. En el escudo, había un sol pintado en el centro de dos círculos.
Los escudos de los Kiowas estaban hechos de varias capas de duro cuero de búfalo, pero un guerrero confiaba más en la protección de la medicina de su escudo, en la especial fuerza mágica que permanecía oculta en sus adornos. Caballo Negro había probado muchas veces la fuerza mágica de su escudo y nunca le había sucedido nada. Poco después de haberle regalado su escudo a Satanta, murió en un enfrentamiento con enemigos. A partir de entonces, Satanta llevaba consigo el escudo en todas las batallas.

En el momento en que Satanta se hizo cargo de la dirección de su tribu, la hegemonía de los Kiowas estaba seriamente en peligro en la pradera meridional. Habían luchado desde hacía decenios contra los colonos españoles a la orilla de Río Grande y, más tarde, contra los tejanos, que se habían apropiado de una parte de sus reservas de caza.

Hacia 1840, miles de emigrantes en California exigieron el derecho de pasar por el territorio de los Kiowas cuando seguían el Santa Fe Trail hacia el Oeste. Esa invasión alcanzó su punto culminante en 1859, cuando más de noventa mil inmigrantes utilizaron la ruta con sus rechinantes carromatos, seguidos por sus rebaños de berreantes reses.
Al principio, los Kiowas y los Comanches habían estado dispuestos a dejar pasar a los blancos por su territorio. Sin embargo, cuando algunos de los colonos se apoderaron, sin más, de terreno y se quedaron allí para trabajar los campos y criar ganado, y una interminable fila de carretas dejaba tras sí un paisaje desértico, entonces los guerreros Kiowas y Comanches comenzaron a enfrentarse tanto a los viajeros como a los colonos. Tendieron emboscadas a las caravanas y asaltaron granjas solitarias y estafetas de correos.

Hasta 1860, hubo guerra generalizada en los territorios de los Kiowas y Comanches, desde Arkansas hasta Río Grande.

Los Kiowas tenían muchos jefes, fuertes y caprichosos, que no se podían poner de acuerdo sobre cómo debían actuar con los blancos.
Cuando los jefes se reunieron alrededor del fuego, la tribu se dividió en dos enfrentadas posiciones. Los jefes Pájaro Bailador y Oso Lento temían la superioridad del ejército de USA. Mantenían la opinión de que los Kiowas tenían que vivir en paz con los blancos si querían que la tribu sobreviviera. Los otros jefes, entre los que se encontraban Satanta, Lobo Solitario y Oso Sentado, querían, por el contrario, luchar por cada centímetro cuadrado de su territorio. Aunque Satanta estaba dispuesto a conversaciones de paz con los blancos, no se fiaba de ellos.

En abril de 1867, el general Winfield Scott Hancock invitó a los jefes Kiowas a una conversación en Fort Dodge, Kansas. Pájaro Bailador y Oso Lento representaban a los defensores de la paz de la tribu. Satanta habló en nombre de los otros; sin embargo, entonces todavía se mostró dispuesto a compromisos. Invocó al sol como testigo de que decía la verdad. Dejó vagar la mirada por el interminable mar de hierba de la pradera y dijo que era bella y grande. Él no quería verla manchada de sangre. El general Hancock se puso tan contento de este discurso que le regaló a Satanta el uniforme de gala, la banda y el sombrero de un general de los Estados Unidos. Pero los blancos pronto notarían que Satanta estaba lleno de sorpresas. Pocas semanas más tarde, visitó de nuevo al general Hancock. Vestido con su nuevo uniforme, dirigió un ataque contra Fort Dodge, robó caballos de la segunda compañía del Séptimo Regimiento de Caballería y agitó el sombrero como despedida cuando se alejó galopando delante de los perseguidores.

En Octubre de 1867, el Congreso envió emisarios de paz al Oeste, que debían solucionar los problemas con los indios de una vez por todas.

Los emisarios querían tratar sobre nuevos acuerdos con las tribus de la pradera meridional. Su plan preveía adjudicar a cada tribu una reserva fija, muy alejada de los colonos blancos y de las rutas de viajeros. Los indios recibirían herramientas y reses y deberían convertirse en campesinos y ganaderos.

Las conversaciones se llevaron a cabo en un maravilloso bosquecillo de troncos de algodoneros, en el Medicine Lodge Creek. Con más de cinco mil participantes de las tribus de los Kiowas, de los Comanches, de los Cheyennes del Sur y de los Arapahoes del Sur, fue una de las mayores conversaciones de paz que jamás haya tenido lugar.
Los jefes más importantes estaban sentados, con toda su indumentaria, sobre troncos de árboles; frente a ellos, los negociadores con traje negro y los oficiales con su uniforme de gala. Desde lejos, los soldados y los guerreros observaban lo que sucedía; cerca, se encontraban los traductores.
En un profundo silencio, se fue pasando una pipa de la paz de latón y sólo cuando todos los participantes fumaron de ella, comenzaron las negociaciones.
Cuando le tocó el turno de palabra a Satanta, se levantó y le dio la mano a cada uno de los negociadores. Llevaba una medalla de plata colgada al cuello con el retrato del presidente James Buchanan (1857-1861). Declaró que él era el amigo del hombre blanco, pero después fue directamente al tema:

"Todo el territorio del sur del Arkansas River pertenece a los Kiowas y a los Comanches y yo no quiero regalar nada de él. Amo la tierra y los búfalos y quiero conservar todo ello, yo no quiero ninguna casa de medicina (iglesia) ni ninguna escuela en nuestro territorio. Quiero ver crecer a los niños como crecí yo. He oído que queréis llevarnos a una reserva en las montañas, yo no quiero quedarme quieto en un sitio. Quiero seguir vagando como hasta ahora por la pradera. Ya que así soy libre y feliz. Si tenemos que vivir en casas, entonces nos volveremos pálidos y moriremos. Este territorio perteneció, desde hace mucho tiempo, a nuestros padres; pero cuando cabalgo río arriba, veo los campamentos de los soldados en sus orillas. Talan nuestros árboles, matan nuestros búfalos. Cuando lo veo, siento como si se me rompiera el corazón".

Satanta había preparado cuidadosamente su discurso y habló largamente. Cuando terminó, los Kiowas expresaron ruidosamente su aprobación. Los negociadores callaron. Los reporteros de los periódicos, que habían venido de todas las partes del país para informar sobre las conversaciones de paz, estaban profundamente impresionados. A partir de entonces, llamaron a Satanta “el orador de la pradera”.

Cuando se reanudaron las conversaciones, los negociadores del gobierno recordaron a los indios la condición de invencible del Padre Blanco de Washington. En caso de que los jefes indios no estuvieran dispuestos a hacer concesiones, reanudarían la guerra y destruirían a muchas de sus tribus.
El general William Tecumseh Sherman indicó a los jefes indios que, independientemente de sus deseos, tenían que abandonar su forma de vida y tendrían que vivir ahora como el hombre blanco. No podían impedir la construcción de carreteras y vías de ferrocarril a través de su territorio y tenían que aprender a vivir como los colonos blancos, a cultivar la tierra y a criar ganado.
“Vosotros no podréis impedirlo”, aclaró Sherman, “como tampoco podéis detener el transcurrir del sol y de la luna. Tenéis que aceptarlo y hacer de ello lo mejor posible”.

Después de varios días, el acuerdo de Medicine Lodge estaba dispuesto para la firma. Según él, los Kiowas y los Comanches tenían que entregar una gran parte de sus territorios y trasladarse a una reserva en territorio indio (en el actual estado de Oklahoma). Sin embargo, se les permitiría cazar en sus antiguos territorios del sur de Kansas y en el norte de Texas. Como contrapartida, recibirían unos pagos anuales en forma de alimentos, ropa y otros productos.

Algunos jefes indios se negaron a poner su signo bajo el acuerdo. Pero la mayoría lo firmó -también Satanta-. Probablemente, se dieron cuenta de que tenían poco que perder. A pesar de que tendrían que vivir en la reserva, podrían abandonarla cuando quisieran para seguir a los búfalos. Seguro que no querían convertirse en campesinos. Algunos jefes indios, que habían rechazado duramente algunos apartados del convenio, eran de la opinión de que ésos no eran válidos para ellos.

Después de la firma, se repartieron regalos como era costumbre en esas conversaciones de paz. Entre los regalos, se encontraban también algunas pistolas plateadas y relucientes y los jóvenes guerreros quisieron probarlas inmediatamente. Sin embargo, se mostró que las pistolas eran defectuosas, pues todas ellas, sin excepción, explotaron cuando fueron disparadas.

Al invierno siguiente, los Kiowas y los Comanches, que habían firmado el convenio, ocuparon la reserva conjunta en territorio indio.
Los cazadores Kiowas seguían cabalgando a la búsqueda de búfalos en el oeste, en Texas, para poder alimentar a sus familias, pero, con frecuencia, regresaban con las manos vacías. Los búfalos escaseaban cada vez más. Los cazadores blancos, con fusiles de cañón largo, habían matado manadas enteras para aprovechar su carne o su piel o simplemente por el placer de matar.
Los envíos prometidos por el gobierno eran decepcionantes. Los Kiowas estaban acostumbrados a grandes cantidades de carne fresca y rechazaron las escasas raciones de carne de cerdo salada y harina de maíz. La harina de maíz se la daban a los caballos. La ira y la decepción se extendieron por la reserva y muchos se sintieron engañados por el acuerdo de Medicine Lodge. Por eso, cientos de hombres jóvenes se fueron en secreto para unirse a sus compañeros de tribu que en su día rechazaron la firma y continuaban viviendo libres en la pradera.

No pasó mucho tiempo y la zona fronteriza volvió a estar en constante agitación. Grupos de Kiowas y de Comanches cabalgaban hacia Texas y asaltaban a los colonos para conseguir alimentos, caballos y armas de fuego.
En el norte, los guerreros Cheyennes y Kiowas abandonaron la reserva para luchar contra los colonos en Kansas y Colorado.

El comandante militar de la región, General Sherman, derogó una parte del acuerdo. A partir de ese momento, a los indios no se les permitía cazar fuera de los límites de la reserva. No podían seguir persiguiendo a las manadas de búbalos, aunque necesitaran carne urgentemente.
"Hemos procurado grandes reservas para todos, al otro lado de la gran carretera (la Santa Fe Trail)", indicó Sherman. "Todos los que ahora sigan cazando en las antiguas zonas de caza son nuestros enemigos y lo seguirán siendo hasta que los matemos".

Se advirtió a los Kiowas que abandonaran la senda de la guerra. Se les apremió para que siguieran el ejemplo de los Caddos y Wichitas, que se habían asentado hacía tiempo como campesinos. A Satanta le habría gustado echarse a reír: “Los Wichitas cultivan maíz”, dijo, “porque son demasiado gordos y vagos para la caza de búfalos. Excavan la tierra como mujeres”. El trabajo del campo estaba considerado entre los Kiowas como trabajo de mujeres, no para cazadores y guerreros. Además, una gran parte de la tierra que les habían entregado era estepa desierta, inapropiada para la agricultura.

Alrededor del fuego del campamento de los Kiowas, los jóvenes hablaban solamente de los blancos, que parecían invadirlos desde todas las direcciones. Cada vez que cabalgaban por la pradera, se encontraban con más granjas, alambradas y cazadores blancos de búfalos. Habían oído que los raíles para un nuevo caballo de hierro iban a pasar directamente a través de su territorio. Si el ferrocarril llegaba hasta allí, los búfalos desaparecerían totalmente.

Los jefes indios de los Kiowas seguían consultándose; unos estaban a favor, otros en contra de la paz. Pájaro Bailador pidió nuevamente a todos que tuvieran paciencia y colaboraran con los blancos. Sin embargo, Satanta se opuso. Junto con otros insurrectos jefes indios, llevó a cabo reiterados robos en Texas.

En mayo de 1871, un grupo de Kiowas y Comanches atacaron una caravana, que debía aprovisionar con víveres el Fort Richardson en Texas. Los indios cercaron los carros, mataron a siete conductores, saquearon los carros y huyeron a galope.
Unos días más tarde, algunos jefes Kiowas volvieron a Fort Sill, su agencia de la reserva, para recoger su ración semanal de alimentos. Lawrie Tatum, el agente responsable, llamó a los jefes indios a su despacho y les preguntó si sabían algo del ataque en las proximidades del Fort Richardson. Inmediatamente Satanta tomó la palabra:
"Sí, yo dirigí el ataque... He pedido varias veces armas y municiones (para cazar), que vosotros jamás nos habéis dado. También he hecho otras peticiones que jamás han sido satisfechas. Vosotros no escucháis mis palabras. Los blancos quieren construir una línea de ferrocarril a través de mi territorio, pero eso no lo aceptaremos. Hace unos años, nos arrastrasteis por los pelos hasta aquí, en la frontera tejana, donde ahora tenemos que enfrentarnos a ustedes". Furioso, Satanta expresó sus muchas quejas. "Como la situación se ha vuelto insoportable", continuó, “cabalgué hace un tiempo con unos cien hombres de los míos a Texas. También estaban presentes los jefes Satank, Corazón de Águila, Gran Arco, Gran Árbol y Oso Veloz...” El jefe indio Satank interrumpió el discurso de Satanta y le advirtió de las consecuencias. Pero Satanta siguió hablando: “Nos encontramos con una caravana de mulas, que capturamos, y matamos a siete hombres, pero estamos dispuestos a no darle importancia a este asunto. Ya ha pasado y no necesitamos seguir hablando de ello... En caso de que cualquier otro indio reclame el honor de haber dirigido a ese grupo, miente, yo fui el jefe”.

Cuando los jefes indios abandonaron su despacho, Lawrie Tatum informó de la confesión al oficial del mando del Fort Sill, que, a su vez, se lo comunicó al general Sherman.

Satanta, Satank y Gran Árbol fueron detenidos y llevados al edificio de guardia. Sherman ordenó que los llevaran a Texas, donde deberían ser acusados de asesinato.
Esposados y con cadenas en los pies, Satanta y Gran Árbol fueron cargados en un carro entoldado, Satank iba en otro. Cuando las carretas dejaron tras sí las puertas de Fort Sill, Satank les gritó a sus compañeros presos: “Soy un jefe indio y un guerrero y demasiado viejo para dejarme tratar como a un niño”. Señaló hacia la carretera y gritó : “¡Jamás seguiré hasta más allá de aquel árbol!”. Los soldados, que debían custodiar a los detenidos, no le dieron ninguna importancia, no lo tuvieron en cuenta, ya que ninguno de ellos hablaba el lenguaje de los Kiowas.

Satank era el jefe de los Kaitsenko --la unión de los diez más valientes--, una vieja unión de guerreros Kiowas. Satank se arrodilló en su carreta y entonó la oración de muerte de los Kaitsenko. Cuando terminó, se pasó la manta por encima de la cabeza como si estuviera afligido. Sin que sus guardianes se dieran cuenta, mordió la carne de sus manos hasta que pudo quitarse las esposas. Después esgrimió un cuchillo que llevaba escondido, se levantó de un salto y atacó a los dos soldados, que iban dentro de la carreta. Acuchilló a uno de ellos y echó mano de su fusil, pero antes de que pudiera apretar el gatillo fue alcanzado por los disparos del otro soldado. Su cadáver fue arrojado a la carretera y allí lo dejaron tendido, mientras las dos carretas continuaban su marcha.

Satanta y Gran Árbol fueron conducidos a la ciudad fronteriza de Jacksboro, en Texas, donde fueron acusados de asesinato.
En su discurso a los miembros del jurado, compuesto por rancheros y cowboys, el fiscal llamó a Satanta: "rufián, estafador y asesino... agitador y bandido que no cumple sus propios acuerdos".
Los jefes indios fueron condenados a muerte en la horca. El proceso provocó una gran protesta en todo el país. Humanistas del Este protestaron contra la condena porque era demasiado dura y porque solamente traería como consecuencia ataques de venganza de los Kiowas.
El agente de la reserva Lawrie Tatum propuso anular la condena a muerte y condenar a los jefes indios a prisión, propuesta que apoyó el gobernador de Texas.

Satanta y Gran Árbol fueron trasladados a la prisión estatal de Huntsville para realizar trabajos forzados a perpetuidad. Cuando el general Sherman se enteró, se puso furioso: "Satanta tenía que haber sido ahorcado, eso habría puesto fin a todos los problemas. Conozco suficientemente bien a esos Kiowas para saber que van a limosnear constantemente por su puesta en libertad. Pero él jamás podrá ser liberado. Confío en que el Ministerio de la Guerra no apruebe la vuelta a su tribu".

Los peores temores de Sherman se convirtieron pronto en realidad.
En el Este, aparecieron defensores de los indios y exigieron la libertad de Satanta y Gran Árbol y la justificaban con que su prisión solamente empeoraría las relaciones con las tribus de la pradera.
En Washington, el Gabinete de Asuntos Indios presionó pidiendo clemencia, ya que los jefes indios habían actuado según el derecho de guerra y no habían cometido ningún asesinato. Entre tanto, los Kiowas tiraban de los hilos entre bastidores.

Jefe Satanta. Fotografía tomada por William S. Soule, alrededor de 1872.
 
En 1873, una comisión de jefes indios Kiowas viajó a Washington para una reunión con el Comisariado para Asuntos Indios. Le recordaron que Satanta y Gran Árbol eran jefes de guerra de los Kiowas. Mientras ellos permanecieran en la cárcel, muchos jóvenes guerreros continuarían la lucha contra los texanos.
Otro llamamiento vino de Tipi Rojo, el anciano padre de Satanta: "Yo soy un pobre viejo", dijo a los funcionarios blancos, "Tengan compasión de mí y dejen que vuelva a ver a mi hijo. Los indios aman a sus hijos lo mismo que los blancos. Tengan compasión de mí y alegren mi corazón con la inmediata puesta en libertad de mi hijo. Nunca jamás volveremos a realizar asaltos en Texas".

Finalmente, el gobernador Edmund Davis autorizó que los dos jefes indios fueron liberados en octubre de 1873, después de dos años de prisión. Pero les advirtió que su libertad era solamente condicional. Si ponían un solo pie fuera de la reserva, irían a parar de nuevo a la cárcel. Satanta había prometido vivir pacíficamente a partir de entonces. Se fue a vivir de nuevo al tipi pintado de rojo, en la que, en lo alto del agujero para la salida del humo, ondeaban las cintas rojas. Entregó su lanza roja a su amigo Grulla Blanca y su famoso escudo de búfalo a su hijo. Sin escudo ni lanza, ya no podía conducir a ningún guerrero a la guerra, ya que eran su medicina, que le habían protegido siempre. Declaró que no quería seguir siendo jefe de guerra. El famoso orador de la pradera parecía totalmente cambiado. "Mi pueblo debe hacer aquello que el hombre blanco considere lo mejor", anunció. Pero ya era demasiado tarde. Tanto los indios como los blancos fueron arrastrados por un torbellino de acontecimientos, que ya no permitía ninguna paz.

Los indios siempre habían dependido de las manadas de búfalos, de ellos se habían alimentado y por ellos habían sido reconocidos como valientes cazadores. Sin embargo, mientras tanto, millones de búfalos habían sido sacrificados. Una nueva clase de cazadores blancos había aparecido en la pradera. Esos hombres solamente arrancaban las pieles a los animales cazados y dejaban que los cadáveres se pudrieran al sol. Equipados con rifles de precisión, los cazadores de búfalos liquidaban, de la mañana a la noche, todo aquello que se ponía delante del punto de mira.
Cuando, en 1873, Satanta y Gran Árbol fueron puestos en libertad, las manadas de búfalos estaban tan fuertemente diseminadas que los cazadores indios no podían abastecer a sus familias con alimento.

En los inviernos siguientes, muchos indios se vieron obligados a comerse sus caballos. Los indios perseguían con un odio irreconciliable a los cazadores de búfalos, que avanzaban por todas partes en la pradera.

En 1874, grupos de guerreros Kiowas, Comanches, Cheyennes y Arapahoes atacaron los campamentos de caza de los blancos en el norte de Texas. Pronto su ira no se detuvo ante otros blancos y los mataban allí donde los encontraran: En asentamientos, puestos comerciales y caravanas en Kansas, Colorado, Nuevo México y Texas.
Algunos periódicos texanos afirmaron que los recién liberados jefes indios Satanta y Gran Árbol habían dirigido algunos de aquellos ataques.

El general Sherman ordenó a todos los indios que se dirigieran hacia sus reservas y, una vez allí, se dejaran registrar nominalmente. Los oficiales del ejército llevarían a cabo controles semanales. El que faltara al pasar lista, sería declarado enemigo y eliminado.
Más de tres mil soldados de caballería cabalgaron por la pradera, en un amplio cinturón, en busca de bandas enemigas.
Muchos Kiowas, en primer lugar Pájaro Bailador, se negaron a participar en esa última batalla. Demostraron su deseo de paz presentándose cada semana en Fort Sill cuando se pasaba lista. Otros grupos de Kiowas con jefes belicosos, como Lobo Solitario, se dispersaron y huyeron del ejército. Sin embargo, soldados con fusiles de repetición, ametralladoras Gatling y obuses los persiguieron incansablemente, de forma que no tenían ninguna posibilidad de cazar alimento o de descansar.

A finales del verano de 1874, las bandas enemigas salieron de sus escondrijos y se entregaron en Fort Sill.
Satanta había afirmado siempre que él no había participado en las luchas de aquel verano. Admitió que él y Gran Árbol habían abandonado la reserva, pero solamente para cazar búfalos. Cuando estallaron los enfrentamientos, los jefes indios no querían regresar a Fort Sill, porque todavía estaban en libertad condicional y se ocultaron en las Red Hills, hasta que cesaron las batallas.

En Octubre, Satanta y Gran Árbol se entregaron voluntariamente a las autoridades militares. Aseguraron que se habían mantenido alejados de todas las batallas. Sin embargo, habían abandonado sin permiso la reserva y, con ello, habían infringido las condiciones de libertad condicional. Fueron detenidos, encadenados y llevados como prisioneros a Fort Sill. Algunos funcionarios defendieron su comportamiento, así el encargado para Asuntos Indios Smith, que opinó que la culpa de Satanta y Gran Árbol solamente estaba en haberse dejado llevar momentáneamente por el pánico. El encargado supremo de las tribus de la pradera, Enoch Hoag, informó que los dos jefes indios se habían mantenido pacíficos: "No tenemos ninguna prueba de que se hayan comportado enemistosamente", dijo. "Se entregaron pacíficamente a los militares hace poco y ahora son vigilados en Fort Sill. En su caso, recomiendo benevolencia a las autoridades".

El general Sherman no era partidario de clemencia. Siempre había visto en Satanta una amenaza y exigió un nuevo encarcelamiento, consejo que fue seguido por el presidente Grant. Satanta fue llevado a Texas, con la sentencia de cadena perpetua, donde debía pasar el resto de su vida. A Gran Árbol se le trató más benévolamente. Fue retenido algunos meses en Fort Sill y después liberado. Entre tanto, habían sido citados veinticinco Kiowas y Comanches como jefes de las bandas enemigas y encerrados en una prisión militar en Florida.

Habían pasado siete años desde que los Kiowas habían firmado el acuerdo de Medicine Lodge. Desde entonces, habían perdido casi la totalidad de sus territorios de caza. Casi todos los jefes se encontraban en prisión. Y los búfalos, por cuya salvación habían luchado, habían desaparecido de la pradera.

Satanta llevaba en prisión más de diez años y, durante todo ese tiempo, había insistido en que era inocente.

En abril de 1878, el director de la cárcel escribió en un informe : "La salud de Satanta ha empeorado mucho, está muy débil. Si tiene que seguir aquí, no vivirá mucho tiempo. Apoyo firmemente cualquier esfuerzo para su libertad".
Un mes más tarde, Satanta preguntó a los funcionarios de su cárcel si iba a ser puesto en libertad. La respuesta fue no. Al día siguiente, Satanta fue ingresado en el hospital de la cárcel.
El 11 de septiembre de 1878, se lanzó de cabeza desde el balcón de un segundo piso y murió unas horas más tarde. Tenía cincuenta y cinco años.


En 1963, el nieto de Satanta, James Auchiah, recibió la autorización para trasladar los restos del jefe indio de Texas a Fort Sill en Oklahoma. Allí, Satanta fue enterrado de nuevo, en el corazón del antiguo territorio de la tribu, esta vez con todos los honores militares.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Kiowa

Los Kiowas son una de las naciones Nativo Americanas de las Grandes Llanuras. Ellos emigraron de las llanuras del norte a las llanuras del sur a finales del Siglo XVII.
En 1867 los Kiowas se trasladaron a una Reserva del suroeste de Oklahoma. Hoy en día la tribu Kiowa tiene rekonozimiento federal, kon unos 12.000 miembros viviendo en el suroeste de Oklahoma.

Los Kiowas provenían de la cuenca norte del río Missouri, pero emigraron al sur hasta las Colinas Negras en 1650, kompartiendo el territorio kon la tribu de los indios Crow. Empujados más al sur por la invasión de los Cheyennes y los Sioux, kienes a su vez fueron expulsados de sus territorios en los Grandes Lagos por las tribus Ojibwa, los Kiowas deszendieron por el río Platte hasta la cuenca del río Arkansas. Allí lucharon kon los Comanches ke okupaban esa tierra previamente. Alrededor de 1790, los grupos se aliaron y dezidieron kompartir el área. De ese momento en adelante los Comanches y los Kiowas desarrollaron profundos lazos de amistad; sus pueblos kazaron, viajaron y lucharon juntos. Un grupo adizional, los Apaches de las Llanuras, también se unieron a los Kiowas en estos años.

Los Kiowas vivieron la típika vida de los Indios de las Llanuras. Mayormente nómadas, sobrevivían a base de karne de Bisonte (o Buffalo) y de los vegetales ke rekolektaban. Vivían en tipis, y dependían de sus kaballos para kazar y hazer la guerra. Los Kiowas destakaban espezialmente en sakeos a larga distanzia, llegando por el norte hasta Canadá y por el sur hasta México. Aunke los inviernos en sus tierras eran muy duros, los Kiowas se adaptaban fázilmente a ese clima y no solían alejarse muy al sur de sus territorios.

Campamento Kiowa. Padre con sus hijos. La foto fue realizada en Chickasha, Territorio Indio, alrededor de 1890. Fotógrafos: Irwin (William E. Irwin) y Mankins.

Danza de Guerra Kiowa

lunes, 4 de marzo de 2013

Haumpy

Haumpy nazió en 1866, era hijo del famoso jefe de guerra Kiowa: Black Bear (Oso Negro).

Haumpy murió el día 5 de febrero de 1952, en kasa de su hija Mrs. Cecil Horse, en el pueblo de Carnegie, Caddo, Condado de Oklahoma. Tenía 84 años y había estado enfermo unos tres años. Su parzela de tierra se enkontraba media milla al este del pueblo, donde había vivido más de 40 años.
Hubo un tiempo en ke trabajó para el gobierno komo un agente de la paz.

Le sobrevivieron:
* Mrs. Cecil Horse, hija
* James Haumpy, hijo (04/07/1895 - †15/09/1872)
* Mrs. Alice Black Bear, hermana
* Toom-dah, hermana
* 12 nietos y 11 bisnietos.

Haumpy, nativo de la tribu Kiowa. Fotografía realizada por James Mooney, en 1892. Reserva Kiowa-Comanche de Oklahoma.

domingo, 3 de marzo de 2013

Tres bellas mujeres Kiowas de Anadarko.
Fotografía tomada por William E. Irwin, alrededor de 1890.

domingo, 13 de enero de 2013

Stephen Mopope

Stephen Mopope, pintor Kiowa, danzarín y flautista deszendiente de españoles. Era el miembro más prolífiko del grupo de Oklahoma konozido komo el 'Kiowa Five*'.

(* El Kiowa Five era un grupo formado por seis artistas Kiowas de Oklahoma en el Siglo XX. Eran: Spencer Asah, James Auchiah, Jack Hokeah, Stephen Mopope, Lois Smoky y Monroe Tsatoke)

Stephen Mopope nazió el 27 de agosto 1898, zerka de la Misión Bautista Redstone, en la Reserva Kiowa, Territorio Indio. Su nombre Kiowa era Qued Koi, ke se traduzía al inglés komo Painted Robe (Túnica Pintada). A vezes, su nombre apareze eskrito komo “Wood Coy”.

Su abuelo materno era Appiatan, un famoso guerrero Kiowa, y sus tíos abuelos fueron Silver Horn y Oheltoint (Ohettoint), ambos artístas konsumados. Oheltoint fue uno de los 'ledger artists*' de Fort Marion.

(* Ledger Art es, para los Indios de las Llanuras, un dibujo narrativo o pintura sobre papel o tela).

El abuelo paterno de Stephen Mopope era un kautivo español, adoptado por el jefe Kiowa Many Bears (Muchos Osos).

Kuando Stephen Mopope era un niño, sus familiares le observaban haziendo dibujos en la arena, por lo ke los artistas de su familia le enseñaron a pintar sobre las pieles de la manera tradizional. Su abuela también fue fundamental en su educación temprana.

En 1916, Stephen Mopope asistió a la Escuela de la Misión India de St. Patrick, donde rezibió más instrucción artístika bajo la supervisión de la Hermana Olivia Taylor, una monja Choctaw.

Susie Peters --kien había sido kontratada por el Departamento del Interior para okupar el puesto de matrona en la Agencia India Kiowa de Anadarko, en 1917-- rekonozió el talento artístiko de varios indígenas en el dibujo. Ella kontrató a la Sra. Willie Baze Lane, una artista de Chickasha, Oklahoma, para ke diera klases de pintura a los jóvenes Kiowas. Siendo konsziente del gran talento de algunos de los jóvenes artistas, Susie Peters konvenzió al artista sueco-americano Oscar Jacobson --director de la Escuela de Arte de la Universidad de Oklahoma-- de azeptar a los estudiantes Kiowas en un programa espezial en la eskuela.

En 1928, el grupo Kiowa Five hizo su debut en el mundo internacional de bellas artes, kuando partizipó en la Primera Exposición Internacional de Arte en Praga, Checoslovaquia. El director Oscar Jacobson hizo los arreglos para ke el trabajo fuera mostrado en otros países, y una karpeta de dibujos grabados en plantillas fue publikada en Francia.

Stephen Mopope fue kontratado para pintar murales en el edifizio del Departamento del Interior de los Estados Unidos, en Washington, DC, junto con otros cinco artistas nativos, entre ellos James Auchiah. El mural de Mopope fue de 6 por 60 metros y retrata una danza ceremonial Kiowa.

Stephen Mopope se unió a la Iglesia Nativa Americana y kreó pinturas estilizadas ke kombinaba implementos ceremoniales kon imágenes religiosas. Además de ser un artista visual, él era un danzarín konsumado y un gran flautista.

Aktualmente, la nieta de Mopope, Vanessa Jennings es una Kiowa galardonada, trabajadora de cuentas y artista tradizional.

Stephen Mopope murió el 2 de febrero de 1974, en Fort Cobb, Oklahoma.

Stephen Mopope, alrededor de 1928. Fotografía de la colección de Arthur Silberman y su esposa Shifra Silberman.

  Dibujo realizado en 1930 por Stephen Mopope, pintor Kiowa.

sábado, 5 de enero de 2013

To-bah, también llamado Frank Tobah, nativo de la tribu Kiowa. Fotografía realizada por Frank A. Rinehart, en 1898.

Frank Tobah nazió en 1874 y fallezió el 19 de junio de 1914. Está enterrado en el Cementerio Intertribal 'Saddle Mountain KCA', en el Condado Kiowa de Oklahoma, Estados Unidos.

Retrato de tres delegados Kiowas, kon kamisas de flekos, trenzas envueltas en pieles, plumas, pelos "roaches",... Dos de ellos están sosteniendo sonajeros del peyote.

De izquierda a derecha:
* Ah-Keah-Boat, Jim Two Hatchet (Jim Dos Hachas) [1879 - †1910],
* To-Bah o Frank Tobah [1874 - †19/06/1914], y
* Kau-yoodle, Jimmy Hummingbird [1862 - †1903]

Fotografia tomada por Frank A. Rinehart en el Congreso Indio de los Estados Unidos. Omaha, Condado Douglas de Nebraska. Año 1898

lunes, 19 de noviembre de 2012

Kenneth Anquoe

Kenneth Anquoe, nativo Kiowa y uno de los prinzipales organizadores de la ceremonia india de Oklahoma.

A lo largo de su vida, su objetivo fue hazer ke la juventud indígena no olvidara sus kostumbres y estilo de vida.

Komenzó kon aktuaziones de danzas nativas en el patio trasero de sus suegros en la década de 1940, pero su sueño se hizo realidad en el Pow-Wow de Tulsa (Oklahoma). Más de 1.000 bailarines de los Estados Unidos y Canadá asistieron al Pow-Wow de 1989, en Mowhawk Park (Tulsa).

Kenneth Anquoe revivió el Ton-Kon-Gah “Kiowa Black Legging Warrior Society” (Algo así komo: “La Sociedad de Guerra de los Leotardos Negros Kiowas”). La soziedad se remonta a los años de 1700.

Kenneth Anquoe fue honrado a prinzipios del mes de noviembre de 1989 (días antes de morir) en su kama del Hospital de St. Francis, por toda una vida de logros para su pueblo.

Nazió en una misión india zerka de Anadarko (Oklahoma) y se krió en Mountain View. Kenneth Anquoe fue llamado Pre-Toin-Ahn-Oy, ke signifika “Hombre con Muchas Lanzas.”

Kenneth Anquoe asistió al Colegio Indio Riverside, en Anadarko; a la Escuela de Secundaria de Mountain View, y a la Universidad Bacone en Muskogee (Oklahoma).
Él destakó komo un atleta de talento en Mountain View. Era quarterback (mariscal de campo), líder de su equipo de fútbol americano; defensa en baloncesto; lanzador en béisbol; y el hombre ke tardaba 10’2 segundos en la carrera de 100 yardas (91 metros).

Durante la universidad, Kenneth Anquoe komenzó a boxear. Él era un miembro del ekipo de boxeo de la Universidad de Oklahoma, donde estudió arte. En 1941, se unió al Club de Boxeo de Tulsa y ganó el Guante de Oro del campeonato del estado ese mismo año.

Kenneth Anquoe kontinuó boxeando en la 3 ª División del Cuerpo de Marines, entrenando bajo las directrices del gran boxeador Barney Ross.
Kenneth Anquoe pasó 27 meses en el extranjero durante la Segunda Guerra Mundial, lutxando en las batallas de Bougaineville y Guam.

Después de la guerra, regresó a Oklahoma y en 1953 se unió a la firma de ingeniería “WR Holway & Associates” komo kontable.

En 1957 produjo y dirigió un espectáculo llamado “T-Town Tom-Tom”.

Kenneth Anquoe organizó el Pow-Wow de Tulsa, ke se ha konvertido en la mayor reunión de indígenas del estado, y el Club de Pow-Wow de Tulsa, el primero en el estado. Fue miembro de la Comisión de Asuntos Indígenas, ke él mismo formó junto kon Dewey Bartlett para ayudar a los indígenas urbanos en la Ciudad de Oklahoma y Tulsa.

En 1978, Kenneth Anquoe fue llamado por el ex alcalde Jim Inhofe para el Comité Ad Hoc de Participación Ciudadana.

Kenneth Anquoe murió el domingo 19 de noviembre 1989, debido a komplikaziones de una enfermedad kardíaka y diabetes. Tenía 68 años. Fue un hombre ke influyó positivamente en la vida de muchas personas y ke siempre se preokupó por los demás. Él akostumbraba a salir a mitad de la noche para ayudar a las familias indígenas nezesitadas.

Unas pokas horas antes de su muerte, según un miembro de la familia, Kenneth Anquoe dijo: "Por fin sé lo ke quiero ser. Yo kiero ser una estrella para poder ver más de este mundo y mostrarle el kamino."